1898-1998. Fines de siglos. Historia y litteratura hispanoamericanas
Éditeur
Presses universitaires de Liège
Date de publication
Collection
Bibliothèque de la faculté de philosophie et lettres de l’université de Liège
Langue
castillan, espagnol
Fiches UNIMARC
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  • AideEAN13 : 9791036538162
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A cada año sus centenarios. Cada año no faltan ocasiones de conmemorar algo
que ocurrió hace cien, doscientos, quinientos o mil años. Cada año ocurre algo
que se celebrará dentro de cien, doscientos, quinientos, mil años.
Casualidades de la Historia. Pero, como si la Historia jugara con los hombres,
hay en la de determinadas comunidades de pueblos, años en que los centenarios
se citan a montones. Para España y los países americanos de lengua española,
1992 fue ya motivo más que suficiente para recordar el así llamado
descubrimiento de América quinientos años antes, pero también la publicación
de la primera gramática española de Nebrija, y, con a veces mala conciencia,
la toma de Granada y la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos. Seis
años más tarde, los mismos pueblos se reencuentran para acordarse de
múltiples’98. El 10 de diciembre de 1998, hacía exactamente 800 años que se
moría en exilio el filósofo hispanoárabe Averroes (10.12.1198), conocido sobre
todo entre nosotros por sus comentarios a Aristóteles, por los cuales
contribuyó de manera definitiva a nuestra formación cultural y científica... y
también política. Averroes afirmó entre otras propuestas todavía por meditar
que la legitimidad de la existencia del Estado ha de fundamentarse en la
educación de los ciudadanos, nunca en la represión. Cuatrocientos años
después, en 1598, se enterraba en su fortaleza-convento del Escorial a alguien
que, al parecer, no había oído mencionar a este Averroes político. Felipe II,
consabido es, organizó una de las más duras represiones del pensamiento que
conoció un mundo que tantas, y aún más radicales, había de conocer. España, si
bien lo pensamos, no se recuperaría de los desastres de aquel reino hasta
nuestro siglo: de Felipe II a Francisco Franco, un hilo negro de censuras irá
tejiendo la historia intelectual de la Península. Hasta el principio del siglo
XIX, el Imperio español, periferia de una nación europea periférica, había
acumulado bastantes retrasos para encontrarse también a la periferia de la
modernidad. De la derrota de la Invencible Armada, de la que fue responsable
ese rey mucho menos Prudente de lo que dice su apodo, al desastre de 1898, año
en el que España pierde sus últimas colonias, Cuba, Puerto Rico y las
Filipinas, otro hilo se desovilla de la madeja de la Historia. A las hogueras
del siglo XVI contestan los “compontes”, es decir las torturas aplicadas por
los españoles contra los independentistas cubanos, puertorriqueños y
filipinos. Tampoco la lección de Averroes había sido entendida al final del
siglo pasado, como tampoco en el nuestro: la actualidad más candente de
finales de 1998 nos recordaba que también para un tal Augusto Pinochet,
Averroes debía de ser poco menos que un filósofo marxista.
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